Puede aparecer a cualquier edad, desde los 5 a los 80 años. La mayoría de los pacientes acuden a la consulta entre los 40 y 50 años, pero muchos de ellos afirman que los síntomas comenzaron en su juventud.
El síntoma más prominente es una sensación de crepitación preferentemente entre el tobillo y la rodilla, pero que también puede aparecer en el muslo o en el pie y, excepcionalmente, en miembros superiores. A veces los pacientes refieren piernas pesadas, cansadas o débiles; otras veces describen la sensación como dolorosa, urente, de picor, hormigueo,...Esta sensación aparece con el reposo y desaparece con el movimiento (en cuanto cesa el movimiento reaparece la molestia) y frecuentemente es descrita como necesidad urgente de movilizar las extremidades. La severidad de los síntomas varía a lo largo del día con alivio desde la mañana (a partir de las 5 am aproximadamente) hasta la tarde o la noche, cuando reaparecen las molestias.
El hecho de que los síntomas aparezcan con el reposo, sobre todo en el momento de irse a dormir, y que se mantengan durante cierto tiempo, provoca una dificultad en el inicio del sueño que hace que la mayoria de los pacientes se queje de insomnio más o menos intenso.