Estos dos tipos de pruebas se utilizan para valorar el estado de la transmisión neuromuscular, o sea, para analizar como pasan los impulsos nerviosos a las células musculares. Algunas enfermedades como la miastenia gravis o el botulismo alteran la transmisión neuromuscular y estas pruebas neurofisiológicas están indicadas para el diagnóstico de dichos trastornos.
La Electromiografía de fibra aislada se realiza insertando en un músculo un electrodo de aguja especial, con el que se puede captar la actividad eléctrica de un escaso número de células musculares. La exploración es laboriosa y puede prolongarse por mas una hora, pero es bien tolerada, notando dolor en momentos muy puntuales. La estimulación repetitiva se efectúa aplicando estímulos eléctricos sobre un nervio (como en la electroneurografía) a distintas frecuencias, desde 3 estímulos por segundo hasta 50 por segundo, según los casos.