En algunos estudios con TAC hay que inyectar antes un contraste radiológico; esto supone un pinchazo en vena similar al de sacar sangre para un análisis. El resto de la exploración se realiza como hemos indicado, es decir, simplemente acostándose en la camilla de exploración, ya que el aparato avanza y realiza las radiografías de modo automático.
Los actuales contrastes inyectados, denominados “no iónicos”, no proporcionan molestias ni efectos secundarios. Sólo en algunos, muy pocos, casos aparece sensación general de calor o frío leve y, en alguna rara ocasión, y en personas muy sensibles, alguna ligera reacción tipo eritema (enrojecimiento de la piel) o picor. Las reacciones graves son totalmente excepcionales.