Como en todo estudio radiológico, siempre se absorbe cierta cantidad de radiación, una dosis controlada que no resulta perjudicial. De todas formas, se aconseja no repetir con frecuencia la exploración con TAC (una al año por región anatómica) y, en lo posible, sustituirla por otra que no utilice este tipo de radiación, como la ecografía o la Resonancia Magnética.