Se estudian todo tipo de enfermedades relacionadas con los trastornos del sueño. Las pruebas que se realizan son: electroencefalograma (sin y con privación de sueño) y polisomnografía nocturna.
Estas pruebas sirven para conocer mejor el diagnóstico y la localización de su enfermedad, y en muchos casos la intensidad de una posible lesión. Además, son imprescindibles para orientar a su médico especialista sobre el diagnóstico y tratamiento a seguir.